La cafetería, un suplicio para los estudiantes

¿Dónde nos sentamos? Los alumnos se plantean esta pregunta nada más entrar a la cafetería. Además de ellos, se suman los trabajadores de las empresas del pctcan. Es sorprendente encontrarse con la ingente cantidad de personas que se concentran allí. Esto es el pan de cada día en las horas punta.

Quiénes no forman parte de Uneatlantico se cuestionan por qué los universitarios pasan el tiempo en la cafetería. El culpable de este suceso es el horario de cada grado, pueden tener desde una hasta cuatro horas libres. Aquellos que deciden asentar su campamento lo hacen por comodidad, pues no pueden permitirse ir a casa porque no van coche o al contrario, lo tienen y viven lejos.

Punto de reunión

Para los estudiantes que tienen que quedarse a comer, no es plato de buen gusto. Pues se enfrentan a una batalla perdida, la búsqueda de una mesa y sillas libres. En lugar de parecer una cafetería universitaria se asemeja más a un restaurante exclusivo, en el cual has de llamar para reservar mesa.

Prevalecen los espacios acogedores, prácticos, llenos de gente joven y sin lujos para comer o tomar un café. Se ha convertido en un lugar de ocio, como punto de reunión o de encuentro tanto para gente de la universidad como para las personas de los alrededores.

Batallas por una mesa

Las carreras al salir de clase para encontrar un lugar son más emocionantes que la Fórmula 1, a los jóvenes se les va la vida en ello. Si esta estrategia no funciona, proceden a clavar la mirada a quienes hayan acabado para que cedan la mesa.

En Uneatlantico podrían celebrarse los septuagésimo sextos Juegos del Hambre. Una batalla campal en la cual destacarían los supervivientes más rápidos. En esta circunstancia, el mejor premio al que se opta es tomar un café con un pincho mientras te regodeas del privilegio de haber encontrado un sitio.

Los microondas, otro problema

Por otro lado, ocurre algo similar con los microondas. La gran mayoría suele llevarse la comida de casa, por comodidad o por ser más rentable. Dos microondas para 1600 alumnos, te hacen perder tanto tiempo como buscar aparcamiento alrededor de la universidad.

Una medida que se podría tomar, es la de habilitar un aula con microondas para aquellos estudiantes que lleven el táper de casa. De este modo, sería más fácil hallar un lugar para sentarse.

Marta Sousa Rodrigues

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